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La venta no siempre la gana el que tiene el mejor producto

La venta no siempre la gana el que tiene el mejor producto


Imagina que eres vendedor de maquinaria agrícola y estás frente a un productor interesado en comprar un tractor.

 

Durante la conversación descubres que también está considerando una máquina de tu competencia.

 

Y hay un pequeño problema. El tractor de tu competidor tiene mayor potencia, consume menos combustible y cuenta con tecnología más avanzada.

 

Lo peor es que tú lo sabes perfectamente. Entonces, ¿qué haces?

 

¿Intentas convencerlo de que tu tractor es mejor, aunque sabes que no lo es? ¿Criticas a tu competencia? ¿O comienzas a ofrecer un mejor precio para conseguir la venta?

 

Hay algo que muchos vendedores necesitan entender. No necesitas tener el mejor producto del mercado para convertirte en la mejor opción para tu cliente.

 

El mejor producto no siempre es la mejor compra.

Uno de los errores más comunes en ventas es creer que el cliente siempre va a elegir el producto con las mejores características.

 

Pero las personas no compramos únicamente especificaciones técnicas.

 

También compramos confianza, respaldo, tranquilidad y sobre todo, soluciones a nuestros problemas.

 

Regresemos al ejemplo del tractor. Supongamos que tu competencia tiene una máquina tecnológicamente superior, pero su distribuidor más cercano está a varias horas de distancia y conseguir algunas refacciones puede tomar varios días.

 

En cambio, tú cuentas con un taller en la misma ciudad, técnicos disponibles y un inventario de refacciones que te permite atender rápidamente cualquier problema.

 

Ahora, imagina que estás frente a un agricultor que no puede darse el lujo de detener su operación durante la temporada de cosecha.

 

¿Qué crees que va a valorar más? ¿Tener el tractor con la tecnología más avanzada o la tranquilidad de saber que, si algo falla, podrá regresar a trabajar lo antes posible?

 

Por supuesto, va a depender de sus necesidades y precisamente ahí está la clave. El mejor producto no siempre es el que tiene más características, sino el que mejor resuelve las necesidades de quien lo compra.

 

No intentes ganar donde sabes que vas a perder.

Hace tiempo escuché a un vendedor decir que su principal problema era que la competencia tenía un mejor producto.

 

Y puede que tuviera razón, pero lo que me llamó la atención fue que utilizaba esa desventaja como un pretexto para perder ventas.

 

En lugar de preguntarse qué otras razones podrían llevar a un cliente a elegirlo, había decidido que no podía competir y esto sucede con mucha frecuencia.

 

Cuando sabes que tu competencia te supera en alguna característica, intentas minimizarla, desacreditarla o compensarla bajando el precio, pero hay otra manera de competir.

 

Imagina decirle a tu prospecto: “tienes razón. El tractor que estás considerando tiene mayor potencia y algunas funciones que el nuestro no ofrece. Si esas características son lo más importante para ti, probablemente sea una mejor opción. Pero antes de decidir, me gustaría que revisáramos algo: ¿qué tan importante es para ti contar con refacciones y servicio técnico inmediato durante la cosecha?”

 

Observa lo que acaba de suceder. No mentiste. No hablaste mal de tu competencia. Tampoco intentaste convencer al cliente de que una desventaja era una ventaja.

 

Simplemente reconociste la realidad y llevaste la conversación hacia algo que podría ser mucho más importante para él.

 

Un buen vendedor no necesita ganar todas las comparaciones. Necesita descubrir cuáles son las que realmente importan o valora su cliente.

 

Una experiencia que me tocó vivir.

Hace algunos años, una empresa me pidió una propuesta para entrenar a su equipo en servicio y atención al cliente.

 

Preparé la propuesta y fui a presentársela. Durante la reunión, la persona que iba a tomar la decisión, me comentó que también estaba considerando a otra empresa de capacitación.

 

Y me dijo algo que me dejó pensando: “lo que nos gusta de ellos es que tienen muchos años de experiencia en el mercado”.

 

Y tenía razón. Aquella empresa llevaba más años que yo dedicándose a la capacitación.

 

¿Qué podía hacer? ¿Inventarme años de experiencia? ¿Decirle que eso no era importante? ¿Hablar mal de la otra empresa? Por supuesto que no.

 

Mi respuesta fue algo así: “te entiendo perfectamente. Que tengan tantos años en el mercado es algo muy positivo y es una ventaja que yo no puedo cambiar. Pero hay algo que sí puedo ofrecerte y es, que no he trabajado con tu competencia y además, tengo el tiempo y la disposición para dedicarme a tu proyecto y darte la atención que tú y tu equipo merecen”.

 

No intenté convencerlo de que yo tenía más experiencia. Tampoco desacredité a la otra empresa. Simplemente reconocí una fortaleza de mi competidor y puse sobre la mesa las ventajas que yo podía ofrecer.

 

Porque hay algo que debes entender. No siempre puedes cambiar aquello en lo que tu competencia es mejor, pero sí puedes enfocarte en aquello que puedes hacer mejor para el cliente y eso aplica prácticamente a cualquier industria.

 

A lo mejor vendes fertilizantes y tu competencia tiene un producto con mejores resultados en determinadas condiciones, pero tú ofreces un acompañamiento técnico que ayuda al agricultor a tomar mejores decisiones durante todo el ciclo.

 

La pregunta no debería ser cómo convencer al cliente de que tu producto es superior en todo.

 

La pregunta debería ser: ¿en qué podemos ofrecer una mejor solución para este cliente en particular?

 

Y aquí quiero hacer una aclaración importante. Esto no significa que siempre exista una razón para comprarte.

 

Va haber ocasiones en las que tu competencia tenga un mejor producto, mejor servicio, mejores condiciones y una solución que se adapte mucho mejor a las necesidades del prospecto.

 

Cuando eso suceda, también debes tener la honestidad de reconocerlo, porque vender no debería consistir en convencer a alguien de comprar algo que no le conviene.

 

Reflexión.

Antes de de tu próxima presentación de ventas, te invito a responder tres preguntas:

·         ¿En qué es realmente mejor mi competencia?

·         ¿En qué somos mejores nosotros?

·         ¿Y cuáles de esas diferencias son verdaderamente importantes para este cliente?

 

Al final, tu trabajo no es demostrar que tienes el mejor producto del mercado. Es demostrar por qué puedes ser la mejor opción para ese cliente en específico.

 

 

¡Muchas gracias por darte la vuelta!

 

 

Si no estás 100% convencido de tus resultados de ventas y/o quieres reducir la pérdida de clientes, échame un grito, porque me encantaría ayudarte.

 

 

Daniel Rodríguez de la Vega

TED Speaker, Mystery Shopper de por vida y Fundador de CRECES

 

daniel@crecesmx.com

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