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Cómo incrementé mi porcentaje de cierre al 80%

Cómo incrementé mi porcentaje de cierre al 80%


Hace algunos años hice un cambio en mi proceso comercial que terminó teniendo un impacto muy importante… mi porcentaje de cierre llegó aproximadamente al 80%.

 

No fue porque aprendiera una nueva técnica para cerrar. Tampoco porque bajara mis precios.

 

De hecho, fue prácticamente lo contrario. Empecé a hacer menos propuestas y cambié por completo la manera de presentarlas.

 

No todos merecen una propuesta.

Durante la primera reunión con un prospecto, lo que en ventas llamamos Discovery Meeting, mi objetivo no es venderle esa persona. Más bien es, entender si realmente tiene sentido que trabajemos juntos.

 

Quiero saber qué problema quiere resolver, qué está pasando actualmente, quién toma la decisión y si existe un presupuesto razonable para desarrollar el proyecto.

 

Porque si descubro que no puedo resolver realmente su problema, no estoy hablando con quien toma la decisión o simplemente no existe el presupuesto necesario, pues simplemente no hay necesidad de hacer una propuesta… aunque me la pidan.

 

Esto te puede parecer raro, porque después de todo, mientras más propuestas envíes, más posibilidades deberías tener de vender, ¿no?

 

Pues no… no necesariamente.

 

Es como cuando vas a pescar. No importa cuántas veces lances el anzuelo, si estás pescando en un lugar donde no hay peces.

 

Hacer más propuestas no necesariamente genera más ventas. Muchas veces solamente genera más trabajo y dioquis.

 

La pregunta que cambió mis propuestas.

Durante esa primera reunión, también empecé a hacer una pregunta que se convirtió en una de las más importantes de mi proceso comercial: ¿qué necesitas ver en esta propuesta para que seamos los elegidos?

 

La respuesta me da muchísima información, porque me deja entender qué está valorando realmente el cliente, cuáles son sus expectativas y qué tendría que resolver mi propuesta para convertirse en una opción seria.

 

Porque una propuesta no debería ser un documento genérico donde cambias el logo, el nombre del cliente y el precio.

 

Más bien debería ser la continuación de la conversación que acabas de tener.

 

Yo no envío propuestas.

Este fue el segundo gran cambio. Es decir, cuando alguien me dice: "mándame la propuesta y la revisamos".

 

Mi respuesta, por lo general es que prefiero agendar una reunión para presentarla.

 

¿Por qué? Porque cuando simplemente mandas una propuesta por correo, pierdes completamente el control de cómo va a ser leída y entendida.

 

A lo mejor el cliente abre el PDF, pasa rápidamente las primeras páginas y llega directamente al precio y ahí todo lo que preparaste se convierte en una comparación de precios.

 

En cambio, cuando la presento puedo recordar el problema que me compartieron, explicar por qué diseñé esa solución en específico, conectar cada parte con lo que quieren conseguir y solamente después, hablar de la inversión.

 

Pero además sucede algo todavía más importante… puedo ver al cliente.

·         Puedo observar su reacción.

·         Escuchar sus dudas.

·         Detectar una objeción.

·         Aclarar algo inmediatamente.

Y muchas veces tomar una decisión ahí mismo.

 

Por otro lado, un PDF en el fondo de un correo no puede hacer ninguna de esas cosas.

 

El 80% empieza mucho antes del cierre.

Con el tiempo entendí que mi porcentaje de cierre no aumentó, porque me volviera mejor cerrando.

 

Aumentó porque me volví mucho más cuidadoso decidiendo con quién valía la pena llegar hasta la propuesta.

 

Primero califico. Después pregunto qué necesita ver para elegirme. Diseño la propuesta alrededor de esa conversación y al final la presento.

 

Eso significa que hago menos propuestas que antes, pero las que hago tienen muchas más posibilidades de convertirse en negocio y creo que ahí está la lección.

 

Muchos vendedores y emprendedores quieren mejorar su porcentaje de cierre buscando una nueva técnica que vio en Tik Tok para el final de la venta.

 

A lo mejor deberían empezar mucho antes y la próxima vez que un prospecto te diga: "mándame una propuesta", antes de abrir PowerPoint o Word, pregúntate: ¿realmente tengo razones para creer que este cliente puede y quiere comprarme?

 

Porque tal vez no necesitas hacer más propuestas. Tal vez sólo necesitas dejar de hacer las que nunca debiste haber hecho.

 

 

¡Muchas gracias por darte la vuelta!

 

 

Si no estás 100% convencido de tus resultados de ventas y/o quieres reducir la pérdida de clientes, échame un grito, porque me encantaría ayudarte.

 

 

Daniel Rodríguez de la Vega

TED Speaker, Mystery Shopper de por vida y Fundador de CRECES

 

daniel@crecesmx.com

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