Hace tiempo, en una reunión con un cliente, me soltó esta frase: “Todo suena bien… pero la verdad, se me hace caro”. No lo dijo molesto. Lo dijo con duda. Y eso fue lo importante. Porque cuando alguien duda del precio, casi nunca está diciendo “no quiero pagar” . Está diciendo “no termino de entender qué gano con esto” . Ese día no defendí mi número. No expliqué el proceso. No me puse a justificar horas, herramientas ni experiencia. Le hice una pregunta simple: “¿Qué pasaría si este problema sigue igual los próximos seis meses?” Ahí cambió la conversación. El cliente empezó a hablar de tiempo perdido, de oportunidades que no estaban cerrando, de errores que se repetían y de decisiones que se estaban postergando por falta de claridad. Y entonces lo entendí de nuevo: los clientes no pagan por lo que vendes, pagan por lo que eso cambia en su negocio o en su vida. Cuando alguien paga por algo, r...
Te ayudamos a convertir a tus clientes actuales en clientes leales.