Ir al contenido principal

Cuando la propina afecta tus ventas

Una negociación empieza antes de hablar de precios


Durante muchos años, yo pensaba que una negociación empezaba cuando el cliente decía la famosa frase: “¿Y en cuánto me sale?”

 

Y ahí, como muchos, me preparaba mentalmente para dar mi precio, justificarlo, defenderlo y esperar que no me regatearan. Pero con el tiempo descubrí algo muy incómodo: si estás negociando desde ese momento… ya vas tarde.

 

La negociación empieza mucho antes. Desde el primer mensaje; desde el primer correo; desde el primer contacto y aquí te va por qué.

 

Muchos profesionales emprendedores, consultores, vendedores cometen el mismo error: quieren ganar al cliente demasiado rápido y cuando quieres ganar al cliente, haces cosas como:

  • decir que sí demasiado fácil,
  • evitar preguntas importantes,
  • aceptar cualquier reunión a cualquier hora,
  • y darle al cliente toda la ventaja sin que todavía exista confianza.

 

Eso te pone en una posición débil, casi rogando por el proyecto. Y cuando estás en esa posición, el cliente siente que puede apretarte, negociar hacia abajo o ponerte condiciones.

 

Cuando cambias el enfoque, todo se transforma:

  • mejores clientes,
  • mejores proyectos,
  • mejores tarifas,
  • y relaciones más sanas donde no tienes que estar justificando cada peso.

 

Empiezas a trabajar con personas que respetan tu tiempo… y no con las que buscan descuento desde el primer minuto.

 

Por qué lo que has intentado no ha funcionado.

Porque estás enfocado en hacer transacciones rápidas, no tanto en calificar al cliente. Quieres dar una buena impresión, sonar “fácil de trabajar”, decir que sí a todo, y “ganarte la oportunidad”.

 

Pero una buena impresión sin estrategia te coloca justo en el lugar donde no quieres estar: siendo visto como alguien reemplazable. Negociar no es impresionar. Negociar es liderar la conversación desde el inicio.

 

Cómo resolverlo (y empezar a negociar desde mucho antes).

La negociación no inicia cuando te preguntan tu precio. Inicia desde el primer contacto, cuando el cliente te escribe o te pide una llamada. Ahí, en ese momento, ya estás enviando señales: o eres un profesional estratégico o eres alguien disponible, desesperado y que va a aceptar lo que sea.

 

1.- No persigas cada oportunidad solo porque llegó a tu mail.

Un mensaje entrante no significa que sea un buen cliente. Tu tiempo es valioso: cuídalo. Si alguien quiere reunirse, define horarios, define tiempos, haz preguntas antes de soltar tu calendario. Y sí: hay un límite en qué tan disponible debes verte. Demasiada disponibilidad se interpreta como desesperación.

 

2.- Antes de hacer una propuesta y cotizar, necesitas información.

Para poner un precio justo (para ti y para el cliente), necesitas contexto.
No puedes dar un número sin saber:

  • objetivos,
  • alcances,
  • tiempos,
  • expectativas,
  • y urgencias reales.

 

Por eso, cuando ya estás en la llamada, haz preguntas inteligentes antes de hablar de dineros:

  • “¿Cuál es el objetivo real de este proyecto?”
  • “¿Qué está motivando este tiempo de entrega?”
  • “¿Cómo sabrás que esto fue un éxito para ti y tu equipo?”

 

Estas preguntas hacen dos cosas al mismo tiempo:

·         te dan la información que necesitas,

·         te posicionan como un socio estratégico, no como alguien que solo quiere cerrar la venta.

 

3.- Cuando el cliente presiona por precio muy pronto.

Algunos clientes quieren saber el número de inmediato. Ahí no te aceleres.
Utiliza una frase como esta: “En cuanto tenga más claridad sobre los objetivos y el alcance, te comparto un par de opciones de inversión que realmente se ajusten a lo que necesitas.” Esto mantiene el control contigo y le deja claro que no das precios al azar.

 

4.- Cuando ya tengas claridad… di tu número y cállate.

Este punto es clave. Muchos, después de decir su precio, sienten la necesidad de explicar: “Es que incluye esto y esto y tengo tantos años de experiencia y te entrego tal y tal”. No lo hagas. El silencio hace su trabajo. El silencio transmite seguridad.

 

Cuando tomas el control desde el inicio, todo cambia.

La negociación se vuelve más simple, más justa y más profesional. No llegas con miedo a perder al cliente. Llegas con claridad, con información y con una posición fuerte para cobrar lo que realmente vale tu trabajo. Porque al final, una buena negociación no empieza con el precio. Empieza con cómo te posicionas desde el primer contacto.

 

 

¡Muchas gracias por darte la vuelta!

 

Si no estás 100% convencido de tus resultados de ventas y/o quieres reducir la pérdida de clientes, échame un grito, porque me encantaría ayudarte.

 

Daniel Rodríguez de la Vega

TED Speaker, Mystery Shopper de por vida y Fundador de CRECES

 

daniel@crecesmx.com

Síguenos en:

instagram.com/danielrdzdelavega

tiktok.com/@danielrdzdelavega

facebook.com/crecesmx

Entradas populares de este blog