Imagina que tienes que negociar con una persona que tiene un rehén. · No puedes presionarla demasiado. · No puedes amenazarla. · No puedes desesperarte Y sobre todo, no puedes permitir que tus emociones tomen el control. Ahora imagina que en lugar de un rehén, tienes enfrente a un cliente que está negociando contigo. La situación es completamente diferente, pero algunas de las habilidades que necesitas son muy, pero muy parecidas. Eso es precisamente lo que hace tan interesante el libro, Never Split the Difference, escrito por Chris Voss, quien trabajó durante años como negociador de rehenes para el FBI y hay una lección que me parece especialmente útil para cualquier vendedor o emprendedor. No confundas presión con avance. Cuando quieres cerrar una venta, muchas veces crees que tienes que...
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