Daniel, estás equivocado. Eso fue lo que me dijo un participante en un taller de servicio al cliente y para una empresa en particular. Ok, le dije. Si puede ser que esté equivocado. De hecho, muchas veces he estado mal o he cometido errores. Pero, ¿por qué lo dices o a qué te refieres? Es que, al cliente hay que tratarlo como el nos trate a nosotros. Ah ya, ya te entendí, le dije. ¿Tienes hijos? Le pregunté. Si, dos. Una niña y un niño. Órale, felicidades. Pero, una pregunta. A poco tú le dices a alguno de ellos: “hijo, tienes que ser una buena persona, para que yo sea un buen padre”. No creo, ¿verdad? Más bien, quiero pensar que tú pones el ejemplo que quieres que tus hijos vean y sigan. Tú debes ser el interesado, de que tu hijo o hija desarrolle y viva buenos valores. Bueno, en los negocios es igual. Nosotros debemos ser los interesados en nuestra empresa. Yo quiero que me vaya bien; yo quiero tratar bien a mis clientes; yo quiero ayudar a mis clientes, porque si los ...
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