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Lo que un negociador de rehenes sabe sobre cerrar una venta

Lo que un negociador de rehenes sabe sobre cerrar una venta


Imagina que tienes que negociar con una persona que tiene un rehén.

·         No puedes presionarla demasiado.

·         No puedes amenazarla.

·         No puedes desesperarte

Y sobre todo, no puedes permitir que tus emociones tomen el control.

 

Ahora imagina que en lugar de un rehén, tienes enfrente a un cliente que está negociando contigo.

 

La situación es completamente diferente, pero algunas de las habilidades que necesitas son muy, pero muy parecidas.

 

Eso es precisamente lo que hace tan interesante el libro, Never Split the Difference, escrito por Chris Voss, quien trabajó durante años como negociador de rehenes para el FBI y hay una lección que me parece especialmente útil para cualquier vendedor o emprendedor.

 

No confundas presión con avance.

Cuando quieres cerrar una venta, muchas veces crees que tienes que empujar la negociación.

 

El cliente dice: "necesito pensarlo" y tú respondes inmediatamente: "¿qué tendría que cambiar para que tomes una decisión hoy?"

 

El cliente dice: "está fuera de mi presupuesto" y tú: "déjame ver si puedo conseguirte un descuento".

 

El cliente guarda silencio y tú empiezas a hablar.

 

¿Por qué? Porque sientes que si no haces algo, vas a perder la venta, pero un negociador con experiencia entiende algo diferente.

 

No todo silencio necesita una respuesta y no todo obstáculo necesita ser resuelto inmediatamente.

 

A veces, el mejor movimiento es no moverte.

 

Nunca negocies contra ti mismo.

Esta es otra idea que me gusta mucho del libro. Vamos a suponer que presentas una propuesta de $100,000.

 

El cliente te dice: "es más de lo que teníamos pensado" y tú respondes: "podría dejarlo en $90,000".

 

El cliente no pidió un descuento y tú lo ofreciste. Ahora el cliente sabe que hay espacio.

 

Lo más seguro es que conteste: "aun así está alto" y vuelves a bajar. Sin darte cuenta, estás negociando contra ti mismo.

 

Una negociación no consiste en bajar tu precio hasta que el cliente diga que sí. Consiste en descubrir qué tendría que suceder para que ambas partes encuentren un acuerdo que tenga sentido.

 

Y aquí aparece una herramienta muy interesante.

En el libro, Voss habla de una pregunta que puede parecer rara: "¿cómo se supone que voy a hacer eso?"

 

Imagina que un cliente te pide un 30% de descuento. En lugar de responder inmediatamente: "no puedo". Podrías decir: "¿cómo se supone que voy a hacer eso manteniendo todo lo que necesitas?"

 

No estás peleando. No estás diciendo que sí, pero tampoco estás negociando contra ti mismo, sino que estás haciendo que la otra persona participe en la solución.

 

La gran lección.

Un negociador de rehenes no entra a una situación pensando: "tengo que conseguir que esta persona haga lo que yo quiero".

 

Su objetivo es mucho más complejo. Es conseguir que la situación avance sin perder el control y creo que los vendedores podemos aprender mucho de eso.

 

Porque una negociación no se gana por hablar más, presionar más o conceder más rápido. Se gana cuando eres capaz de mantener la calma suficiente para no tomar decisiones de las cuales te vas a arrepentir después.

 

La próxima vez que un cliente te presione por un descuento, se quede en silencio o diga que necesita pensarlo, prueba algo diferente.

 

No reacciones inmediatamente. Respira. Piensa y recuerda. A veces, la mejor manera de avanzar una negociación es dejar de intentar avanzar tan rápido.

 

 

¡Muchas gracias por darte la vuelta!

 

 

Si no estás 100% convencido de tus resultados de ventas y/o quieres reducir la pérdida de clientes, échame un grito, porque me encantaría ayudarte.

 

 

Daniel Rodríguez de la Vega

TED Speaker, Mystery Shopper de por vida y Fundador de CRECES

 

daniel@crecesmx.com

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