Cuando las empresas piensan en diferenciarse, muchas veces imaginan algo enorme. · Tecnología avanzada. · Un producto completamente nuevo. · Una innovación radical. Pero en la práctica, muchas de las mejores ideas de negocio nacen de algo mucho más simple: Detectar un problema pequeño, para un grupo muy específico de personas y resolverlo mejor que nadie. La historia de una marca de camisas lo demuestra perfectamente. El problema que nadie estaba resolviendo. Durante décadas, las camisas para hombre se diseñaron bajo la misma lógica: Estaban hechas para usarse fajadas dentro del pantalón. Ese era el estándar, pero había un detalle curioso, muchos hombres preferían usar la camisa por fuera o desfajada. El problema es que cuando lo hacían, la camisa se veía demasiado larga, despropo...
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