Imagínate grabar dos discos, tener productores que confían en tu talento y estar convencido de que tu carrera musical está por despegar. Pero los discos no se venden. Las oportunidades desaparecen y terminas abandonando la música para trabajar en la construcción. Eso fue lo que le sucedió a Sixto Rodríguez, un cantante estadounidense de origen mexicano que, a principios de los años setenta, grabó dos discos que prácticamente pasaron desapercibidos en Estados Unidos. Lo que Rodríguez no sabía era que, a miles de kilómetros de distancia estaba sucediendo algo extraordinario. Era toda una estrella y él no lo sabía. Mientras Rodríguez trabajaba en Detroit, su música se había convertido en un fenómeno en Sudáfrica. Sus canciones eran escuchadas por miles de personas y algunas se habían convertido en símbolos de inconformidad durante el apartheid, un sistema de segregación racial que existió en Sudáfrica durante décadas y que limitaba l...
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