Muchas empresas creen que mientras su producto sea bueno, el cliente volverá y hasta cierto punto tiene lógica. · Si la comida está buena, regresas. · Si el producto funciona, regresas. · Si el servicio resuelve el problema, regresas. ¿Verdad? Pues no necesariamente, porque hay algo que muchas empresas subestiman y eso es, que un buen producto puede generar una compra, pero una mala experiencia puede evitar la siguiente. Y ahí es donde aparecen los costos ocultos de un mal servicio al cliente. Costos que muchas veces no aparecen en ningún estado financiero, pero que afectan directamente el crecimiento de tu negocio. El cliente sí regresa… pero no contigo. Imagina que encuentras un restaurante donde la comida es muy buena. La carne está como la pediste, buenas porciones, un precio razonable, pe...
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