Después de que se cae una venta, la explicación aparece casi en automático: “Perdimos por precio.” Y casi siempre suena lógico. Si el precio hubiera sido más bajo, lo suficiente, el cliente habría dicho que sí. Técnicamente, es cierto. Estratégicamente, es una explicación muy peligrosa. Porque el precio es donde la decisión se manifiesta. No es donde realmente se toma. El precio es el refugio de la duda y cuando un cliente dice “está muy caro”, rara vez está hablando solo de dinero. Muchas veces lo que realmente quiere decir es: · “No estoy completamente seguro de lo que estoy comprando.” · “No sé si esto va a funcionar en mi contexto.” · “No tengo argumentos suficientes para defender esta decisión internamente.” · “No veo con clari...
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