Cada cuatro años sucede algo curioso. Millones de personas en todo el mundo se reúnen frente a la televisión para ver el Mundial y casi sin darse cuenta, vuelven a encontrarse con las mismas marcas de siempre.
· Coca-Cola
·
Adidas
·
Visa
·
Hyundai
Y
probablemente, dentro de cuatro años, va volver a suceder.
La
pregunta es, ¿por qué empresas que ya son mundialmente famosas siguen
invirtiendo millones de dólares para patrocinar el evento deportivo más visto
del planeta?
Muchos
piensan que es para vender más refrescos, más tenis o más tarjetas de crédito,
pero la verdadera respuesta va por otro lado.
No
buscan que las conozcas. Buscan que no las olvides.
Coca-Cola
lleva ligada al Mundial desde finales de los años setenta y después de
tantos años, es difícil imaginar una Copa del Mundo sin verla en los anuncios,
los estadios o las transmisiones.
Lo
interesante es que Coca-Cola no espera que, al terminar el partido, millones de
personas salgan inmediatamente a comprar un refresco. Lo que busca es algo
mucho más valioso y es, seguir ocupando un lugar en tu mente.
Porque
cuando llegue el momento de elegir entre varias opciones, quiere que su marca
ya te suene familiar.
Muchas empresas quieren vender mañana, pero las grandes marcas piensan en los próximos diez años.
Uno de los errores más comunes que veo en emprendedores y vendedores es, que publican un video y esperan clientes al día siguiente. Lanzan una campaña y, si no genera ventas rápidas, concluyen que "no funcionó".
Dan
una conferencia, escriben un artículo, publican contenido o empiezan
un podcast y si esa semana no tienen vistas o reciben llamadas, dejan de hacerlo.
Pero
construir una marca no funciona así. Es mucho más parecido a sembrar que a
cosechar.
Cada
publicación, cada conferencia, cada artículo, cada conversación con un cliente
va construyendo confianza y aunque no siempre se traduzca en una venta
inmediata, sí aumenta la probabilidad de que, cuando esa persona necesite lo
que ofreces, piense primero en ti.
La
venta es una consecuencia. La marca es la causa.
Piensa
en un agricultor. Cuando un asesor visita constantemente el campo, entiende los
problemas del productor y aporta ideas útiles, ocurre algo interesante.
Tal
vez ese agricultor no compre en la primera visita. Ni en la segunda, pero
cuando llegue el momento de tomar una decisión importante, es muy probable que
recuerde a quien estuvo presente antes de intentar venderle.
Eso
mismo pasa con cualquier negocio. La confianza rara vez aparece el día de la
cotización. Más bien, se construye mucho antes.
La
mejor publicidad no siempre busca vender.
Busca
permanecer, porque cuando una marca permanece en la mente de las personas,
ya no necesita convencer a nadie.
Por
eso Coca-Cola sigue patrocinando el Mundial, aunque ya sea una de las marcas
más reconocidas del planeta.
Entendieron
hace décadas que vender es importante, pero ser recordado vale mucho más.
La
próxima vez que publiques contenido, visites a un cliente o compartas una idea
valiosa, no te preguntes únicamente: "¿Cuántas ventas me generó?"
Pregúntate
algo todavía más importante. "¿Estoy construyendo una marca que mis
clientes van a recordar cuando llegue el momento de comprar?"
Porque
las ventas generan ingresos. Las marcas generan preferencia y cuando existe
preferencia, competir por precio deja de ser la única opción.
¡Muchas
gracias por darte la vuelta!
Si no
estás 100% convencido de tus resultados de ventas y/o quieres reducir la
pérdida de clientes, échame un grito, porque me encantaría ayudarte.
Daniel Rodríguez de la Vega
TED Speaker, Mystery Shopper de por vida y
Fundador de CRECES
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