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Lo que un boleto del mundial te puede enseñar sobre valor

Lo que un boleto del mundial te puede enseñar sobre valor


Hace unos días veía los precios de algunos boletos para el Mundial y no pude evitar hacerme una pregunta: ¿Por qué alguien pagaría miles de dólares por asistir a un partido de futbol?

 

Después pensé en algo más curioso todavía. ¿Por qué hay personas que cruzan países enteros para ver a su artista favorito en concierto?

 

Porque siendo sinceros, podrían ver el partido por televisión. Podrían escuchar la música en Spotify o podrían ver los mejores momentos en YouTube y aun así, deciden gastar cantidades importantes de dinero para vivir esa experiencia.

 

La explicación es simple… porque el valor es subjetivo.

 

De hecho, cualquier cosa que compres, ya sea un producto o un servicio, siempre va haber alguien pensando que pagaste demasiado o que simplemente no lo vale.

 

Puede ser un reloj, un carro, una conferencia, una comida en un restaurante o un boleto para el Mundial.

 

Lo que para una persona es una inversión que vale completamente la pena, para otra puede parecer un desperdicio de dinero y ninguna de las dos necesariamente está equivocada.

 

Simplemente están percibiendo el valor de manera diferente, pero hay otro factor que hace todavía más interesante este fenómeno.

 

El Mundial ocurre cada cuatro años y eso cambia completamente la percepción de valor.

 

Hay aficionados que pasan años ahorrando para asistir. Algunos planean sus vacaciones alrededor del torneo. Otros incluso venden algunas pertenencias o hacen sacrificios económicos importantes para poder estar ahí.

 

Visto desde fuera, alguien podría pensar que es una locura, pero para quien ama el futbol, no se trata solamente de un gasto. Se trata de una oportunidad que quizá no vuelva a presentarse en mucho tiempo.

 

Y ahí aparece un principio muy importante en ventas y marketing: la escasez. Cuando algo es abundante, tendemos a valorarlo menos, pero cuando sabemos que tendremos que esperar cuatro años para volver a vivirlo, automáticamente su valor percibido aumenta.

 

Porque no estás comprando únicamente un boleto. También estás comprando un momento en el tiempo y el tiempo es uno de los recursos más valiosos que tenemos como seres humanos.

 

La sensación es algo así como: "Si no voy ahora, voy a tener que esperar otros cuatro años" y para muchas personas, esos cuatro años pesan más que el precio del boleto.

 

El Mundial no vende únicamente futbol, sino que también:

·         Vende emoción.

·         Vende recuerdos.

·         Vende conversaciones futuras.

·         Vende la oportunidad de decir:

·         "Yo estuve ahí."

 

Lo mismo sucede con los conciertos. Nadie paga cientos o miles de pesos o dólares solamente por escuchar canciones que ya conoce.

·         Paga por la experiencia de vivirlas en vivo.

·         Paga por la emoción.

·         Paga por formar parte de algo especial.

 

Y aquí es donde aparece una de las lecciones más importantes para cualquier vendedor, emprendedor o empresario. Muchas veces crees que tus clientes compran productos.

 

Pero en realidad compran lo que esos productos significan para ellos.

·         Un agricultor no compra fertilizante. Compra la posibilidad de obtener una mejor cosecha y una mayor rentabilidad por hectárea.

·         Una empresa no compra capacitación. Compra mejores resultados, mayor productividad o un equipo más preparado.

·         Un cliente no compra una conferencia. Compra nuevas ideas, inspiración o herramientas para resolver problemas.

 

El error es pensar que el valor está en lo que vendes. La realidad es que el valor está en lo que la otra persona obtiene.

 

Aquí vale la pena hacer una distinción importante. El precio es la cantidad de dinero que pagas. El valor es la diferencia entre ese precio y lo que sientes que estás obteniendo a cambio.

 

Por eso compras cuando sientes que el valor es mayor que el precio y por eso también dejas de comprar cuando sientes que el precio es mayor que el valor recibido.

 

No importa si estás hablando de un boleto para el Mundial, una consultoría, un fertilizante o una capacitación. La decisión siempre pasa por ese filtro.

 

Por eso dos personas pueden ver exactamente la misma propuesta y reaccionar de manera completamente diferente. Una puede pensar: "está carísimo" y otra puede pensar: "vale cada peso."

 

No porque el precio haya cambiado, sino porque la percepción de valor es distinta.


La próxima vez que alguien cuestione tu precio, recuerda esto. Hay personas que recorren miles de kilómetros para ver un partido o asistir a un concierto que también podrían ver desde su casa. Hay aficionados que ahorran durante años para asistir a un Mundial que dura apenas unas semanas y no lo hacen porque sea barato. Lo hacen porque para ellas tiene un valor enorme y en los negocios ocurre exactamente lo mismo.

 

Las personas no pagan por lo que cuesta algo. Más bien… pagan por lo que vale para ellas.

 

 

¡Muchas gracias por darte la vuelta!

 

 

Si no estás 100% convencido de tus resultados de ventas y/o quieres reducir la pérdida de clientes, échame un grito, porque me encantaría ayudarte.

 

 

Daniel Rodríguez de la Vega

TED Speaker, Mystery Shopper de por vida y Fundador de CRECES

 

daniel@crecesmx.com

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