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3 veces en las que me levanté de una mesa de negociación

3 veces en las que me levanté de una mesa de negociación


Cuando hablamos de negociación, casi siempre hablamos de cómo llegar a un acuerdo. Cómo argumentar una objeción. Cómo defender el precio. Cómo cerrar.

 

Pero hay una habilidad de la que hablamos mucho menos… saber cuándo no llegar a un acuerdo.

 

A lo largo de los años me ha tocado salirme de algunas negociaciones. No porque no quisiera vender, sino porque entendí que aceptar ciertas condiciones podía terminar costándome mucho más que perder la venta.

 

Así que aquí te van tres situaciones que me han enseñado precisamente eso.

 

1.- Cuando no puedes hacerte responsable del resultado.

Hace algunos años, una empresa se acercó conmigo porque quería incrementar sus ventas aproximadamente un 20%.

 

Hasta ahí todo bien, pero cuando empezamos a hablar del proyecto, les pedí sus números de ventas de los últimos cinco años. Quería entender de dónde venían, cómo habían evolucionado y sobre todo, tener un punto de partida para saber a qué nos estábamos enfrentando y también poder saber si al final íbamos a poder cumplir el objetivo.

 

La respuesta fue: "no podemos compartirte esa información, porque es confidencial" y ahí mi respuesta fue sencilla: “entonces no puedo trabajar con ustedes”.

 

¿Cómo me iba a comprometer a incrementar algo que ni siquiera podía conocer?

 

No solamente estaba en juego el resultado del proyecto. También estaba en juego mi reputación.

 

Por lo tanto, no puedes hacerte responsable de un resultado cuando no tienes acceso a la información necesaria para conseguirlo y medirlo.

 

2.- Cuando lo que te piden no va contigo.

También me ha pasado encontrarme con clientes que quieren contratarme, pero conforme avanza la conversación me doy cuenta de que lo que esperan de mí no coincide con mi manera de trabajar y ahí el dinero deja de ser lo más importante.

 

Porque puedes aceptar un proyecto y cobrarlo, pero si para hacerlo tienes que enseñar algo en lo que no crees, prometer algo que sabes que no puedes cumplir o trabajar de una manera que va en contra de tus valores, probablemente esa venta no te conviene.

 

Por ejemplo. Una vez un cliente me dijo que lo que quería de sus vendedores era que, presionaran al cliente hasta conseguir la venta a como diera lugar. Otro también me dijo que, querían aprender a convencer al cliente, necesite o no el producto.

 

Definitivamente esa no es mi filosofía sobre ventas y por lo tanto, tuve que rechazar ese trabajo.

 

No todos los clientes que pueden pagarte son clientes para ti y aprender eso puede ahorrarte muchos problemas.

 

3.- Cuando simplemente deja de ser negocio.

Esta quizá sea la situación más común. El cliente quiere trabajar contigo, pero empieza la negociación:

·         ¿Puedes bajarle un poco?

·         ¿Puedes incluir esto también?

·         ¿Los viáticos los puedes absorber tú?

·         ¿Nos puedes dar una sesión adicional?

 

Cada petición puede parecer pequeña o algo sin chiste, pero el problema es que empiezas a conceder una cosa, después otra y después otra.

 

Hasta que finalmente consigues el contrato, pero perdiste el negocio, porque vender no necesariamente significa ganar.

 

Hay proyectos que generan ingresos, pero consumen tiempo, recursos y energía que terminan sin ser rentables.

 

Por eso necesitas saber cuál es tu límite antes de empezar a negociar, porque no solamente el cliente está decidiendo.

 

Creo que aquí está una de las cosas que más nos cuesta entender cuando vendemos.

 

Puedes sentir durante una negociación que el cliente está evaluándote:

·         ¿Le conviene contratarme?

·         ¿Mi precio es adecuado?

·         ¿Soy la mejor opción?

 

Pero también estás olvidando algo. Tú también deberías de estar evaluando al cliente.

 

Mientras él decide si quiere trabajar contigo, tú deberías estar decidiendo si quieres trabajar con él, porque una buena negociación no necesariamente es aquella que termina con un sí.

 

Una buena negociación es aquella que termina con un acuerdo que tiene sentido para las dos partes y si eso no es posible, también tienes que estar dispuesto a levantarte de la mesa.

 

A veces, el mejor negocio que puedes hacer es el que decides no aceptar.

 

 

¡Muchas gracias por darte la vuelta!

 

 

Si no estás 100% convencido de tus resultados de ventas y/o quieres reducir la pérdida de clientes, échame un grito, porque me encantaría ayudarte.

 

 

Daniel Rodríguez de la Vega

TED Speaker, Mystery Shopper de por vida y Fundador de CRECES

 

daniel@crecesmx.com

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