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Lo que el Mundial 2026 te puede enseñar en cuanto a negociación

Lo que el Mundial 2026 te puede enseñar en cuanto a negociación


Hay negociaciones que parecen caerse por dineros, pero muchas veces el problema nunca fue el precio.

 

El problema fue que cada parte estaba viendo el valor desde una perspectiva completamente distinta y cuando eso sucede, la negociación se vuelve frustrante.

 

Uno intenta justificar, el otro intenta regatear y ninguno entiende realmente qué está pasando.

 

Una negociación que llamó la atención del mundo.

Antes del Mundial 2026, la FIFA enfrentó una negociación importante para vender los derechos de transmisión en China.

 

No estamos hablando de cualquier mercado. Estamos hablando de cientos de millones de espectadores potenciales y de uno de los países más grandes del planeta.

 

Desde el punto de vista de la FIFA, el valor parecía evidente:

·         Más de cien partidos.

·         Derechos para televisión.

·         Plataformas digitales.

·         Aplicaciones móviles.

·         Contenido comercial.

·         Patrocinios.

 

La expectativa era muy grande, pero la negociación no avanzó como ellos esperaban.

 

¿Por qué? Porque mientras la FIFA veía alcance global y potencial de audiencia, China estaba viendo otra cosa.

·         Rentabilidad.

·         Retorno de inversión.

 

Y ahí comenzó el verdadero problema.

 

El error que cometen muchos vendedores.

Cuando vendes algo, es normal enamorarte de tu propuesta.

·         Conoces el esfuerzo.

·         Sabes todo lo que hay detrás.

·         Las horas invertidas.

·         La experiencia acumulada.

·         La tecnología.

·         Los procesos.

·         La calidad.

 

Y entonces asumes que el cliente debería valorar exactamente lo mismo, pero rara vez ocurre así.

 

El cliente no compra tu esfuerzo. Compra el resultado que espera obtener y esa diferencia cambia por completo cualquier negociación.

 

El agricultor no compra fertilizante.

Te pongo un ejemplo muy común en el sector agro. Un vendedor llega con un agricultor para presentar un fertilizante. Empieza a hablar sobre:

·         Años de investigación.

·         Tecnología de formulación.

·         Procesos de desarrollo.

·         Calidad de los ingredientes.

 

Y todo eso puede ser cierto, pero mientras el vendedor habla de características, el agricultor está pensando otra cosa: "¿cuánto más voy a ganar por hectárea?"

 

No está comprando fertilizante. Está comprando rentabilidad y cuando entendemos eso, la conversación cambia.

 

Porque el valor no está en lo que el producto es. Está en lo que el producto provoca y resuelve.

 

Una de las mejores habilidades para negociar.

Hay una lección que me vuelve loco de esta historia. China no parecía desesperada por cerrar el acuerdo.

 

Estaba perfectamente dispuesta a quedarse sin él y eso le dio fuerza en la negociación.

 

Muchos vendedores negocian desde la necesidad:

·         Necesitan cerrar.

·         Necesitan cumplir la cuota.

·         Necesitan la comisión.

·         Necesitan que el cliente diga que sí.

 

Y cuando necesitas demasiado una venta, empiezas a ceder demasiado rápido.

·         Ofreces descuentos.

·         Regalas cosas.

·         Aceptas condiciones que normalmente no aceptarías.

 

La necesidad debilita la negociación, pero la claridad la fortalece.

 

El problema no es el precio.

Imagina que eres consultor y presentas una propuesta de capacitación.

 

Tú calculas el valor considerando:

·         Tu experiencia.

·         El tiempo de preparación.

·         El contenido.

·         Los años que te tomó aprenderlo.

 

Pero el cliente está calculando algo completamente distinto. Está pensando:

·         ¿Me ayudará a vender más?

·         ¿Me ayudará a retener clientes?

·         ¿Me ayudará a mejorar resultados?

 

Son dos fórmulas diferentes y cuando intentas defender tu precio utilizando variables que al cliente no le importan, la negociación se atora.

 

No porque el precio sea incorrecto, sino porque estás hablando de un valor diferente.

 

La pregunta que pocos hacen.

Cuando un cliente dice: "está muy caro." La mayoría responde defendiendo el precio.

 

Yo creo que primero habría que entender algo más importante: ¿cómo está calculando valor esta persona?

 

Porque tal vez no está comparando precios, sino que:

·         Tal vez está comparando riesgos.

·         Tal vez está comparando alternativas.

·         Tal vez todavía no entiende el impacto que puede generar tu solución.

 

Y si ese es el caso, bajar el precio no resolverá el problema. Solo lo hará más barato.

 

La verdadera lección.

Hay una frase que vale oro en cualquier negociación: “El valor no lo define el que vende. Lo define el que compra”.

 

Eso no significa que el cliente siempre tenga razón. Significa que, si quieres negociar mejor, primero debes entender cómo piensa:

·         Cómo decide.

·         Qué le preocupa.

·         Qué resultados busca.

·         Qué considera una buena inversión.

 

Porque muchas veces una negociación no se destraba reduciendo el precio. Se destraba entendiendo mejor al cliente y cuando logras eso, sucede algo interesante. Dejas de pelear o competir por el precio y empiezas a hablar de valor.

 

Y ahí, ahí es donde se cierran las mejores ventas o acuerdos.

 

 

¡Muchas gracias por darte la vuelta!

 

 

Si no estás 100% convencido de tus resultados de ventas y/o quieres reducir la pérdida de clientes, échame un grito, porque me encantaría ayudarte.

 

 

Daniel Rodríguez de la Vega

TED Speaker, Mystery Shopper de por vida y Fundador de CRECES

 

daniel@crecesmx.com

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