Hay un momento en muchas conversaciones de venta que incomoda y no porque el cliente diga que no. Sino porque dice algo que te hace dudar. · “Está caro” · “No sé si esto funcione” · “Oye, pero eso ya lo hace la inteligencia artificial…” Y justo ahí pasa algo interesante. El vendedor deja de escuchar y empieza a defender. El error no es la objeción… es cómo la interpretas. La mayoría de las personas ve una objeción como una señal negativa. Como si el cliente estuviera rechazando la propuesta, pero en realidad, muchas veces está pasando lo contrario. · El cliente sigue ahí. · Sigue preguntando. · Sigue interesado. Solo que no tiene claridad suficiente ...
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